martes, 22 de diciembre de 2015

Cambios drásticos

He vivido esperando que me esperaras, esperando llegar a tiempo, esperando que no fuera demasiado tarde.

Pero todo ha cambiado.

Tú, que has marcado mi rumbo.
Tú, que eres el culpable de que este camino empezara.
Tú, que siempre has sido mi meta.

Pero todo ha cambiado.

Y así,
esquivando obstáculos,
dejándome la piel,
planeando esta ruta que sigo,
me he pasado las horas,
los días,
los meses.

Los años. Muchos años.
Sin esperar nada a cambio.

Pero tú también tienes tus metas,
tus objetivos, tus principios, tus finales,
tu camino.
Y el mío es invisible para ti, igual que yo.

Por eso todo ha cambiado.

No he podido hacer nada. Solo correr, correr, correr y correr para intentar alcanzarte, correr siguiendo ese rumbo que habría de llevarme hasta ti. Sin éxito.

Porque todo ha cambiado. Porque por mucho que hiperventile, sude, me destroce los pies o grite para intentar que me oigas, todo será en vano.

Tú avanzas más rápido. A pasos agigantados. Da la sensación de que estás a punto de echar a volar. La mitad de mi esfuerzo te basta para seguir adelante, sin darte cuenta de que, lo que a mí me parecen unos cuantos miles de kilómetros por detrás, hay alguien que grita con fuerza tu nombre, desesperadamente, intentando que te detengas, que esperes, que te des cuenta de que nada le merece la pena si no le acompañas tú hasta el final.

Todo ha cambiado y ahora jamás llegaré a alcanzarte. O tal vez sí, pero no a tiempo.


Así es la vida. Luchas por conseguir algo y, cuando crees que todo está a punto, que tu camino está preparado para ser recorrido, que tu meta va a ser alcanzada tarde o temprano...

Todo cambia. Y cambia para siempre. Porque la meta se desplaza y se descuadran los planes, se desfigura el camino, se emborronan las huellas.

Todo lo andado ya no importa. Todo cambia, y cambia para siempre. Y ni siquiera depende de mí.

Cuando la meta es una persona, nunca sabes lo que puede pasar.
Solo el corazón tiene la culpa de esos cambios. 
Lo único que ahora sé es que mi corazón seguirá apostando por ti.

Ahora estoy aquí, parada.
Miro atrás y me doy cuenta de que cada huella en el camino, ese que empezó hace algunos años, ha estado en su mayoría inspirada por ti.
Ahora estoy aquí, parada.
Miro hacia alante y contemplo cómo te alejas, poco a poco...

Ahora estoy aquí, parada. Aquí.
Sí, he llegado hasta aquí y nada va a impedirme continuar.
Voy a seguir andando, no te quepa duda, aunque la ilusión y la esperanza se hayan visto mermadas. Ya no tengo nada que perder.

Y es que, ¿qué me queda sino esperar a que te detengas, te tomes un descanso, respires profundamente y se te ocurra echar un vistazo a tus espaldas para percatarte de mi existencia, salvarme de esta agonizante carrera y declararme vencedora ante el dolor en esta encarnizada batalla que libro por ti?


sábado, 12 de septiembre de 2015

Elecciones

Sin duda, esto es algo que va más allá de todo. Es querer que seas feliz aunque yo no lo sea, querer que sonrías aunque yo no lo esté haciendo; y todo porque veo en ti cosas que no veo en nadie más. Profundidad. Humildad. Corazón. Veo a una persona. Una persona igual que las demás, con sus defectos y sus virtudes, excepto en el pequeño gran detalle de que tienes algo especial. O al menos para mí lo es.

Con tus actos y tus palabras y sin tú quererlo ni saberlo, has activado una especie de mecanismo en mi interior. Algo se ha encendido ahí dentro, y eres especial precisamente porque nunca nadie había sido capaz de provocar lo mismo antes. No sé si es un sentimiento, una esperanza o simplemente una ilusión, pero ese "algo" ha ido haciéndose más y más intenso con el paso de los años.

A veces me pregunto hasta qué punto yo he elegido esto.

No elegí encontrarte, pero sí saber de ti.
No elegí admirarte ni dejarme impresionar, pero tampoco elegí olvidarte y seguir mi camino.
Elegí elegirte aunque tú no me hayas elegido y aunque nunca en tu vida lo hagas.
Elegí seguir buscándote a pesar de que tú no elegiste dejarte encontrar.
Tampoco elegiste ser especial para mí, ni yo que lo fueras.
Simplemente pasó.
Yo te seguí la pista y tú hiciste el resto.
Tú solo fuiste tú.
Todo se resume en tú. En ti.

Tú. Sí, tú.

Y acabo de decidir que estoy dispuesta a elegirte siempre.

lunes, 13 de julio de 2015

Manías

Estoy obsesionada con anclarme en el pasado de algún otro modo que no sea estando presente, pues sé que eso no es posible. Sin embargo, siento la necesidad imperiosa de escribirlo todo: lo que vivo, lo que siento, lo que pienso, lo que imagino y lo que espero.

Tengo miedo al olvido porque, después del pasado, incluso después del presente, lo único que queda son los recuerdos. Y, ¿qué pasaría si de repente todo desapareciera de nuestra mente de golpe para ir a parar a ninguna parte, fuera de ella? Tantos años vividos; tantos momentos, compartidos o sin compartir. 

Es triste darse cuenta de que has dejado de recordar algo, e inmediatamente después desear que vuelva a tu mente. Sabes que habría merecido la pena volver a tenerlo entre tus recuerdos. La esencia de una persona está tanto en sus actos como en su forma de ver la vida, por eso considero importante que esa esencia, mi esencia, quede latente de algún modo.

Por ejemplo, escribiendo.

jueves, 25 de junio de 2015

Fuego

Debería estar prohibido amar tanto a alguien que está tan lejos.
Alguien a quien ni siquiera has visto en persona.
Debería estar prohibido creerse especial cuando hay personas que sienten lo mismo que tú.

No.
Lo mismo no.
Yo sé que siento algo especial.
Algo que me haría llegar al fin del mundo.
Algo que me haría esperar incluso hasta la muerte.
Es una locura, pero es lo que me pide el cuerpo. 
Lo que me pide la conciencia.
Lo que me pide el corazón.
Dejarlo todo por ti.
Sí.

"Tenerte cerca está lejos de mí." 
No si puedo impedirlo. 
Ni la mismísima distancia podrá conmigo. 
Y no pararé hasta que se me demuestre que lo que quiero es, definitivamente, imposible. 
Absolutamente imposible.

Nadie
siente lo mismo que yo,
nadie
estaría dispuesto a tanto.

He puesto mi vida en tus manos sin querer. 
El corazón ya no me deja alternativa.
No puedo cambiar mi destino.
Mi destino eres tú.
Está escrito.
Pasará.

Tan segura estoy como de que existo. 
Porque te quiero.
Y "te quiero" significa aquí y ahora.

Estoy dispuesta a esperar, pero se me hace muy difícil.
"He esperado cinco años, puedo esperar un poco más."
¿Puedo?

Me estoy volviendo loca.

No entiendo por qué tú.
No lo entiendo y sí lo entiendo.
Eres especial, mucho.
Mi refugio, mi consuelo.

Tengo ganas de gritar que te quiero, 
         ganas de correr hasta quedarme sin fuerzas, 
                      correr hasta encontrarte y abrazarte, 
                                                                 sentirte. 

Simplemente. 

Ganas de gritar que... 
"No puede ser. No todavía."
No. 
Aquí y ahora. 
Por favor... 
"Paciencia, paciencia."

No entiendo nada.

"Que uno de los dos ame al otro no significa que uno ame a uno."
Soy yo la que sufre.

"Uno de los dos no lo sabe."
No lo sabes.
No sabes nada.

Qué difícil explicar lo que siento.
Ojalá estuvieras aquí.
Aquí dentro.
Dentro de mi cabeza, 
dentro de mi corazón.

Ni aun así entenderías lo fuerte que es esto.

Golpeo una pared invisible para ti.
Sólo yo puedo verla.
Tú estás al otro lado.
No puedes verme, no puedo alcanzarte.

Romperé la pared.
Algún día la romperé.
Esa es la meta que persigo.
Llevará tiempo, pero podré con ella.

Y aunque ese instante sea insignificante para ti, todo habrá merecido la pena en mi interior. Toda la espera y todo el dolor. Y aquello por lo que tanto he sufrido y luchado se encontrará a menos de un metro de mí.

"Objetivo cumplido", pase lo que pase después, serán las palabras que sólo entonces tendré el honor de pronunciar. No más. Preferiré guardarme el resto para mí, pues ninguna palabra sería capaz de definir con exactitud como me sentiría tras tantos años de espera.

Romperé la pared.
Algún día la romperé.
Esa es la meta que persigo.
Llevará tiempo, pero podré con ella.
Y entonces rezaré para que al romperse no me rompa yo con ella.

Escaparé hacia ti.

viernes, 12 de junio de 2015

Problemas

Siempre habrá algo de lo que preocuparse.

Siempre,
y cuando se vaya un problema
siempre
vendrá otro.

Aunque antes fuera más pequeño,
crecerá,
no dejándonos dormir;
crecerá
no dejándonos disfrutar
ni ser plenamente conscientes de lo bonito que, a pesar de todo,
es vivir.

Siempre habrá algo que nos oprima el pecho.

Siempre,
que no nos deje respirar;
y nunca,
nunca estaremos saciados,
nunca satisfechos.

Siempre habrá en nuestra mente algún pensamiento que enturbie nuestro corazón.

Siempre,
que haga a nuestra sonrisa
detenerse en seco,
retroceder.

La resolución de un problema no siempre nos aporta la felicidad que esperamos obtener. La perfección no siempre viene después de que algo malo pase. El futuro no siempre será mejor. Lo que ha quedado en el pasado, tampoco.

No debemos caer en esa trampa.

Tal vez ahora sea el momento más feliz de tu vida, y tal vez también de la mía. Tal vez. Y puede que ese empeño en que lo bueno ya pasó te impida aprovecharlo de verdad. O ese empeño en que lo mejor está por venir. De hecho, cuando llegamos a ese futuro, no todo sale tan bien como pensábamos, o incluso sale tan bien que tendemos a restarle importancia a ese logro.

No siempre es bueno buscar consuelo en el pasado, en el futuro, o ponernos excusas para no sonreír.

Sé feliz ahora, pero asegúrate de tener la garantía de no poder sentir envidia en un futuro, sabiendo que intentarás que esa sonrisa sea exactamente la misma para entonces. 

Quién sabe, quizás incluso en ese momento hayas conseguido que se haya hecho aún más grande :)

lunes, 11 de mayo de 2015

Tic tac

La nostalgia no puede evitar el cambio.
Influidos por todo, retenidos por nada.
A la vez tan largo y tan corto el paso de un año...
No puede eludirse esa llamada.

Cómo lo que era importante va perdiendo prioridad.

Presos de los segundos que nos arrastran.
Ahora ya no es ahora, sino antes.
El mañana llegará,
el después se acercará.

Los momentos cambian, suspiran, huyen.

Sólo la memoria conoce nuestro secreto,
y sólo el recuerdo nos ayuda a deducir
que no estuvimos muertos.

El pasado cambió, suspiró, huyó.

Nada es igual ahora, 
todo es nuevo a cada instante.
No desees que nada llegue,
no desees que nada pase.

El futuro cambiará, suspirará y acabará huyendo también.
Pero no intentes buscar un porqué.

Porque mientras tanto,
mientras lees esto,
mientras yo lo escribo,
mientras existe el pensamiento, 
los relojes avanzan y los segundos sucumben a la furia del tiempo.

Tiempo. 
Impasible, imparable, insaciable.
El tiempo y tú.
Tú contra el tiempo.

Y él siempre acaba ganando la batalla.


viernes, 1 de mayo de 2015

Lágrimas

"Una lágrima vale más que mil palabras.
Un suspiro es un sentimiento marchito.
Las palabras brotan sin intención alguna.
Los silencios esconden gritos desgarrados sin piedad.

Los sueños buscan abrirse camino entre el abismo de las dudas y el confuso recuerdo de tus labios.
La esencia permanece en su lugar pese a los fallidos intentos de alcanzar alternativas que quizá supongan un riesgo demasiado alto.

Tal vez el precio a pagar resulte excesivo.

Nunca pensamos que el dolor pueda ser capaz de adueñarse de todo, de cobrar vida para desterrar a tu alma.
Nunca decimos que la desesperanza es nuestro punto débil, que necesitamos ayuda, que no siempre soledad y lucha son una buena combinación.

Nunca lo decimos.
Pero una lágrima vale más que mil palabras."


A. M., 18 de octubre de 2014, 1:10