Siempre habrá algo de lo que preocuparse.
Siempre,
y cuando se vaya un problema
siempre
vendrá otro.
Aunque antes fuera más pequeño,
crecerá,
no dejándonos dormir;
crecerá
no dejándonos disfrutar
ni ser plenamente conscientes de lo bonito que, a pesar de todo,
es vivir.
Siempre habrá algo que nos oprima el pecho.
Siempre,
que no nos deje respirar;
y nunca,
nunca estaremos saciados,
nunca satisfechos.
Siempre habrá en nuestra mente algún pensamiento que enturbie nuestro corazón.
Siempre,
que haga a nuestra sonrisa
detenerse en seco,
retroceder.
La resolución de un problema no siempre nos aporta la felicidad que esperamos obtener. La perfección no siempre viene después de que algo malo pase. El futuro no siempre será mejor. Lo que ha quedado en el pasado, tampoco.
No debemos caer en esa trampa.
Tal vez ahora sea el momento más feliz de tu vida, y tal vez también de la mía. Tal vez. Y puede que ese empeño en que lo bueno ya pasó te impida aprovecharlo de verdad. O ese empeño en que lo mejor está por venir. De hecho, cuando llegamos a ese futuro, no todo sale tan bien como pensábamos, o incluso sale tan bien que tendemos a restarle importancia a ese logro.
No siempre es bueno buscar consuelo en el pasado, en el futuro, o ponernos excusas para no sonreír.
Sé feliz ahora, pero asegúrate de tener la garantía de no poder sentir envidia en un futuro, sabiendo que intentarás que esa sonrisa sea exactamente la misma para entonces.
Quién sabe, quizás incluso en ese momento hayas conseguido que se haya hecho aún más grande :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario