"Y ahora estoy aquí. Si se están preguntando dónde, les diré que nunca paré de caminar desde aquel día. Sigo el ritmo de mis pasos, que, aunque algo más cansados por la larga senda recorrida durante todos estos años, siguen pisando firme como antaño, decididos y sin ganas de pararse todavía. El camino vuelve a ser ancho ahora, aunque no tanto como lo fue en su día; las ramificaciones y los caminos a elegir son cada vez menos. Mis posibilidades han ido reduciéndose conforme avanzaba.
Hay alguien a mi derecha. Es bastante joven y lleva un paso firme, enérgico y fuerte. Hay algo en ella que me recuerda a mí, algo que me hace pensar en cómo pasa el tiempo, en cómo cambian las cosas. Por un instante, la nostalgia se apodera de mi mente, aunque una parte de mí sigue pensando que el pasado y el futuro no importan tanto como creemos. Pero también me hace darme cuenta de hasta qué punto la forma de dar tus pasos puede llegar a definirte.
Sopla una ligera brisa juguetona que le alborota el pelo, y ahora la joven se detiene. Y yo con ella. Es entonces cuando puedo observar cómo, muy lentamente, se agacha y arranca con suavidad una rosa. Sin duda, la flor más bonita que he visto en todos estos años. La contempla con admiración y sonríe tras olerla. De repente, veo en ella a esa niña totalmente contraria a su padre, capaz de apreciar esas pequeñas maravillas que, aunque no nos demos cuenta, siempre están ahí. Nuestras miradas se cruzan. Y es entonces cuando me ofrece la flor. En ese momento, sé que ha conseguido recordar que ya nos habíamos encontrado antes.
Ahora soy yo el que tengo que cambiar mi rumbo. Son ya muchos años de travesía, pero que no me arrepiento de haber recorrido. Tal vez ella continúe todo recto, o tal vez quiera pararse un momento a descansar. Sea como sea, sabemos que por mucho tiempo que compartamos un camino con alguien, estamos destinados a que tarde o temprano nuestras direcciones se separen. A pesar de todo, le prometí a esa chica que, si al final del camino lograba reencontrarme con su padre, cuidaría de él como una vez él cuidó de aquella niña. Además de eso, le diría que su hija me enseñó una lección, y es que quizás no todo está en andar, sino en pararse un momento y ser conscientes de los pequeños e infinitos detalles que el camino de nuestra vida siempre nos ofrece."
(18 de octubre de 2014, 3:25)
(18 de octubre de 2014, 3:25)