Sin duda, esto es algo que va más allá de todo. Es querer que seas feliz aunque yo no lo sea, querer que sonrías aunque yo no lo esté haciendo; y todo porque veo en ti cosas que no veo en nadie más. Profundidad. Humildad. Corazón. Veo a una persona. Una persona igual que las demás, con sus defectos y sus virtudes, excepto en el pequeño gran detalle de que tienes algo especial. O al menos para mí lo es.
Con tus actos y tus palabras y sin tú quererlo ni saberlo, has activado una especie de mecanismo en mi interior. Algo se ha encendido ahí dentro, y eres especial precisamente porque nunca nadie había sido capaz de provocar lo mismo antes. No sé si es un sentimiento, una esperanza o simplemente una ilusión, pero ese "algo" ha ido haciéndose más y más intenso con el paso de los años.
A veces me pregunto hasta qué punto yo he elegido esto.
No elegí encontrarte, pero sí saber de ti.
No elegí admirarte ni dejarme impresionar, pero tampoco elegí olvidarte y seguir mi camino.
Elegí elegirte aunque tú no me hayas elegido y aunque nunca en tu vida lo hagas.
Elegí seguir buscándote a pesar de que tú no elegiste dejarte encontrar.
Tampoco elegiste ser especial para mí, ni yo que lo fueras.
Simplemente pasó.
Yo te seguí la pista y tú hiciste el resto.
Tú solo fuiste tú.
Todo se resume en tú. En ti.
Tú. Sí, tú.
Y acabo de decidir que estoy dispuesta a elegirte siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario