Personas. Hablemos de personas.
Esas con las que un día, hace ya bastante tiempo, tuvimos la suerte de encontrarnos, de compartir experiencias.
Esas a las que creímos que volveríamos a ver; con las que prometimos reencontrarnos en un futuro pero con quienes ya apenas mantenemos el contacto.
Esas que ahora están tan lejos de nosotros... O quizá no tan lejos.
¿Por qué?
Personas que fueron importantes para ti, pero de las cuales muchas veces ni siquiera guardas la dirección o el número de teléfono, y de quienes lo único que queda es el recuerdo.
Personas con las que te encantaría volver a hablar, a escribir otro capítulo de esa historia de la que ambos sois protagonistas o, simplemente, a compartir unos pocos minutos más de vuestras vidas. Recordando viejos tiempos, rememorando momentos e intercambiando impresiones sobre lo increíblemente rápido que pasa el tiempo.
No es agradable pensar que jamás volverás a ver a alguien, ni que lo único que os separa son los kilómetros. Tal vez incluso deberíamos evitar pensarlo.
No obstante, la vida da muchas vueltas, porque a ella poco le importan las personas. Y quién sabe si en su incesante juego de caminos algún día el nuestro volverá a cruzarse con el de todos aquellos que un buen día nos hicieron sonreír.
Puedes, pues, confiar en el destino.
La otra opción es salir en su búsqueda.
(1 de abril de 2015)
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